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jueves, 4 de noviembre de 2010

Noticias familiares

Hace unos días le escribí una carta a mi familia en Cochabamba, como les prometí antes de partir, para contarles cómo transcurre mi vida acá en España y los problemas que pueda tener.
Les conté cómo había encontrado el albergue el día de mi llegada, lo difícil que me resulta la Universidad y entender a los profesores, mi fortuna al encontrar el piso de estudiantes y el trabajo en el bar el mismo día...

Y hoy, por fin, ¡QUÉ ILUSIÓN! Al volver de las clases a casa, mis compañeros de piso me han dado una carta, que enseguida imaginé de quién sería.

En la carta, mi familia me decía que se encontraban bien, que la última cosecha había sido muy abundante y habían podido comprar suficientes alimentos y ropa para prepararse ante el duro invierno.

También me decían que se sentían muy orgullosos de mí, muy contentos porque saben que no estoy desaprovechando la oportunidad que me ha dado la vida y felices porque saben que estoy consiguiendo mis objetivos.

Además, me han transmitido ánimos para que no me rinda, para que resuelva con éxito todas las dificultades con las que me encuentre.

¡Cuánto les añoro en estos momentos! ¡Cómo me gustaría que pudieran estar acá, conmigo, viendo lo que soy capaz de conseguir gracias a su sacrificio!

Por mí, pero sobretodo, por ellos, debo esforzarme y alcanzar esta meta por la que tanto han luchado ellos y por la que ahora estoy luchando yo.
¿Cómo os sentiríais vosotros en mi situación?

lunes, 1 de noviembre de 2010

El Día de los Muertos

Hoy es el Día de todos los Santos acá en España. En la América latina también se celebra esta fiesta, una fiesta en honor a todos nuestros muertos, aunque se le llama de otra forma: Día de los Muertos.

En Perú, en mi pueblecito natal, Cochabamba, también se celebra este día, aunque de una forma un poco distinta a la de acá.
Esta celebración tiene sus orígenes en las culturas indígenas de los Aztecas, Mayas, Purepechas, Nahuas y Totonacas, que durante miles de años hicieron rituales dedicados a sus ancestros, presididos por el dios Mictecacihuatl, conocido como la "Dama de la Muerte".
A pesar de que esta tradición tiene un origen común, en cada país o zona de la América latina, se celebra de una determinada forma.
En mi pueblo, solíamos preparar en nuestras casas pequeños altares dedicados al difunto, con objetos personales suyos, velas y flores, que se llevarían a su tumba al día siguiente. Entre estas ofrendas también se suele poner su comida favorita u objetos que fueran importantes para él, que se dejan durante toda la noche.
Esta preparación reside en la creencia de que el alma del difunto vuelve a casa esa noche y disfruta de todas las cosas que sus familiares le han dejado.

Al día siguiente, se reza sobre la comida y, tras la oración, disfrutamos del especial almuerzo.

Sin embargo, el momento más emotivo se da en el cementerio, cuando todos los familiares nos reunimos en torno a su tumba y dejamos flores en recuerdo a su memoria.

Como habréis visto, a pesar de las diferentes culturas o las diferentes tradiciones, el Día de los Muertos se celebra de una forma parecida en Perú y en España, porque, al fin y al cabo, aunque se llamen diferente, las dos celebraciones tienen un nexo común: el honrar a nuestros muertos.

¿Y vosotros, cómo celebráis este día en vuestros países?

sábado, 9 de octubre de 2010

Organizando mi vida

Hace apenas dos semanas que abandoné mi pueblecito y ya añoro a mis papás y mi hermano y la vida que tenía allá. Mientras viajaba apurado en el Metro, recordé mi vida en Cochabamba.
Soy el hijo menor de una familia humilde, ocupada en el campo, con una chica plantación de maíz y una pequeña hacienda en la que vivíamos. Mis papás y mi hermano mayor trabajaban en el campo durante todo la jornada y luego vendían la cosecha en los pueblos. Con la poca plata que ganaban, podíamos sobrevivir día a día.

Siendo todavía un chiquito, mis papás me llevaron a la escuela, opuesto a mi hermano, que quería trabajar en el campo. Según fui creciendo, me fui interesando por la medicina, ya que no soportaba ver el dolor que la enfermedad llevaba a mi pueblo. Fue entonces cuando mis papás vieron que esa era mi ilusión y decidieron darme toda la plata ahorrada en secreto para que pudiera estudiar Enfermería en España. Gracias a ellos, tengo esta gran oportunidad.

Sin embargo, acá la realidad es bastante diferente. Tras utilizar el Metro (ya me voy acostumbrando a ello), llegué a la Oficina de Extranjería de Madrid. Necesito encontrar un trabajo para costearme los gastos, ya que mi plata no es suficiente, y allá era el único lugar donde creía que me podrían ayudar.
Tras esperar un tiempo en la oficina, llegó mi turno y expliqué mi situación. Platicando con la chica que me atendió, me enteré de que necesitaba la Tarjeta de Identidad de Extranjero para poder trabajar.
Así que, tras la entrega de todos los documentos que necesitaban, me dispuse a pasear por Madrid, intentando hallar un trabajo sólo de mañana, que pudiera compaginar con las clases de tarde. Sin embargo, nadie parecía muy dispuesto a contratar a un peruano que acababa de llegar de su tierra. Esto va a ser más difícil de lo que me pensé...

¿Sabéis algún lugar donde pueda trabajar en estas condiciones?