Mostrando entradas con la etiqueta tiempo libre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempo libre. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de noviembre de 2010

Por fin, un pequeño descanso

Hola de nuevo. Antes de nada, espero que estos cuentos que he escrito, las tres últimas entradas de mi blog, os hayan hecho pensar y replantearos desde otro punto de vista la postura que tenéis ante la inmigración.

Continuando con mis vivencias acá, ayer, por fin, pude sacar algo de tiempo entre el trabajo, la Universidad y sobre todo, los exámenes, para descansar y seguir recorriendo esta maravillosa ciudad que es Madrid.

Recomendado por una amiga, decidí acercarme a visitar los Jardines del Campo del Moro, cerca del metro de Príncipe Pío.
¡Qué paraje tan bello! Cuando ella me dijo que solía ir allá a leer un libro o, simplemente, a descansar, no me pude imaginar cuán acertada estaba.

Es cierto. La tranquilidad y la paz que se respira por sus caminos, cómo se olvida el bullicio de la ciudad y el griterío de la gente: es el lugar perfecto para pensar y encontrarse a uno mismo.
Estuve toda la mañana perdido por sus caminos, desaparecido entre la espesa vegetación, y he de reconocer que en pocas ocasiones, incluso en los bosques cercanos a Cochabamba, he estado tan a gusto y he sentido tanta paz en mi interior.
Al abandonar los jardines, me sentí con renovadas fuerzas, deseoso de continuar con mi camino y decidí volver más a menudo, en los momentos en los que mi cuerpo, y aún más, mi mente, me pidieran desconectar.

¿Conocéis algún otro lugar como éste en Madrid?

sábado, 30 de octubre de 2010

Somos afortunados

Finalizadas ya las entradas sobre el tema de la inmigración (entradas que espero os hayan gustado y os hayan hecho pensar sobre este asunto tan importante), voy a continuar escribiendo sobre mis vivencias acá en España.

A pesar de que las clases, los estudios y el trabajo ocupan la mayor parte de mi tiempo, siempre es necesario encontrar pequeños momentos de relax en los que hacer lo que más le gusta a uno.

Por ello hoy, aprovechando que era sábado y que el bar donde trabajaba cerraba por fiesta familiar (creo que se casaba la hija de mi jefa), decidí olviadarme del estudio y emplear la tarde en mi tiempo libre.
Hablé con uno de mis compañeros de piso y me contó que había un centro juvenil, Centro Cultural Oporto, que algunos días proyectaba películas gratis en una de sus salas.

Decidí ir allá y probar cómo sería ver una película en un cine, aunque fuera pequeño, ya que en mi pueblo no existía nada que se le pareciera.

La película se llamaba "Goodbye, Lenin!" y se desarrollaba en Alemania, en los días posteriores a la caída del muro de Berlín.

A mí me gusto mucho la película. Sin embargo, la mayor parte de la gente salió del Centro Cultural diciendo que había sido muy aburrido, que menos mal que era gratis, si hubiera sido pagando...

No entiendo su postura. Pienso que no saben las oportunidades que tienen. No valoran la posibilidad y la suerte que tienen de poder ver una película gratis en una sala de cine, más aún cuando en mi pueblecito ni siquiera tenemos cine ni hemos visto nunca una película.

Creo que no valoramos las cosas como verdaderamente merecen. Solo las valoramos cuando las perdemos.

¿Por qué no nos sentimos afortunados con lo que tenemos
en vez de quejarnos por todo?